No me reconozco. El estilo de mi blog ha cambiado mucho desde que estoy en wordpress, pero creo que no es debido solamente a ese cambio. Repasando las entradas de este blog me doy cuenta del gran cambio que ha habido en mi en un año. Estoy segura que mis visitas con Lola (mi psicóloga) han ayudado a que esto pueda ser así, también con la psiquiatra y el tratamiento tendrá mucho que ver.
Noto que soy capaz de relativizarlo todo un poco más y de tomarme menos a pecho las cosas que suceden a mi alrededor (me afecten directamente a mí, o no), intentando hacer por ello lo que puedo sin marcarme objetivos demasiado ambiciosos.
A veces pienso que mi relación anterior no hubiera fracasado si me hubiera encontrado en el punto en el que ahora me encuentro. Es una sensación difícil de aceptar, la de comprender los fallos que hicieron que una relación con alguien que consideras una persona perfecta con la que compartir tus momentos, no acabara de funcionar.
Si yo hubiera sabido defender mi vida pasada. Si hubiera sido una persona más segura de si misma. Si hubiera tenido mi propio criterio para decidir que las cosas eran buenas o malas bajo mi propio punto de vista.
Si hubiera…
Todo hubiera sido diferente.
Pero a la vez comprendo que de todo esto hay que darse cuenta y, por lo tanto, fue necesario que sucediera lo que sucedió para que la sandrita despertara al mundo real y dejara sus nubes para otras ocasiones más personales.
A veces hace falta meterse hasta el cuello en el barro para poder darse cuenta de que así no van bien las cosas.
Siento alegría y pena a la vez, y los dos sentimientos son extremos, los siento en sus extremos. Pero lo mejor es que ahora soy capaz de aceptarlos tal cual son, de asumir que en la vida de una persona se dan estas situaciones ambiguas y que por eso aprendemos, y que eso significa que estoy viva porque si no me pasara nada… sería como estar muerta.
Ahora sé despegarme de la autocompasión, esa que tanto me atrapaba engañándome y diciéndome que me sentía bien autocompadeciéndome, diciéndome lo injusto que era el mundo conmigo y convenciéndome de mi incapacidad por afrontarlo, haciendo que pensara que nada estaba en mis manos y que yo era irremediablemente inepta para mi entorno inmediato. Gracias, entre otras cosas, a The Beatles se me metió en la cabeza que la única solución a mis problemas era yo misma, que si yo misma no cambiaba el chip nadie me iba a convencer de lo mismo.
Y cuesta lo suyo, pero merece la pena.
Merece la pena volver a sonreír y a reír con ganas,
Merece la pena volver a sentir las ganas de compartir tus historias con tus amigas
Merece la pena despertarse sin tener la sensación de que un cocodrilo te muerde el estómago.
Y merece la pena para pensar que las cosas se van enderezando poco a poco y con paciencia, siendo, sobretodo, tu mejor amiga y compañera de viaje. Porque eres la única con quien compartirás TODO y hasta el FINAL, y la única que te puede reñir, permitir, adoctrinar, enseñar, acariciar… como nadie lo hará.
Ahora sí que me reconozco, profundizando tanto sobre mi propia vida jejejeje
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